lunes, 28 de marzo de 2011

Mi triste vergüenza


Apoyando mi cabeza en un frío muro escucho el mar estremeciendo las ventanas quejumbrosas . Una y otra vez el reventar de las olas retumba en mis oídos . Tengo la mirada perdida , las manos temblorosas , el pecho comprimido , estoy triste , pero mi alma no se queja , solo agacha su cabeza y acepta su castigo . Inmerecido o no , lo trae como suyo y no hace caso a las ganas de dejarlo volar . La noche es su fiel compañera , su cómplice , confidente de sus mas importantes secretos , le tiende su mano cada vez que ataca el miedo y la cobija con su inmensa quietud . Esa mezcla perfecta de agonía y esperanza , equilibrándose en la linea delgada de la cordura y la fantasía extrema de nuestros sueños inconclusos . Un paso en falso y caemos al abismo , una lágrima demás y hará que mis pasos resbalen y caiga mirando con horror alejarse la vida .

Tantos pies aplastando mi esperanza , tantas manos abofeteando mi alegría , hacen de mi ser un cumulo de miedos difíciles de combatir y aunque con valentía , levanto mi espada , no tardo en caer abatido por un ejercito de ignorancia que ataca con fuerza , dejándome sin opción y obligándome a levantar una bandera que ya se me hace muy familiar . Y como no rendirse si no hay un reino por el cual luchar , un grito de batalla penetrante , que encienda mis ganas de pelear hasta morir , una blanca sonrisa que ponga antorchas en mis oscuros caminos , una voz amiga que me guíe entre la niebla . Entonces que me queda para pensar , solo la tristeza de un amargo final , caricaturizado en esta fría habitación con la imagen de un guerrero vencido que nunca supo luchar , que ni siquiera llego al campo de batalla , menos aun , conoció la victoria .

La noche es mi amiga , la oscuridad me escucha , mientras casi todo duerme , ellas confabulan a mi favor para esconder mi cobarde vergüenza .





Marcelo Romero Deriu

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